Hoy hace ocho años que murió Salinger. Tardé una semana y dos días en enterarme del desastre. Me lo dijo un amigo al que no sabía (o, al menos, no recordaba) que le gustara mi admirado J.D. "Y ahora que Salinger ha muerto, ¿qué vamos a hacer?" "¡¿Que Salinger ha muerto?!", sin tener muy claro qué me asombraba más, si el fallecimiento de uno de mis autores favoritos o que mi amigo pudiera experimentar un desamparo idéntico al que yo sentía en ese aciago momento.
Me leí "The catcher in the rye" obligada y no, no es que sea una moderna a la que le encanta presumir de inglés, sino que me lo leí así, en su versión original, como lectura obligatoria de la Escuela Oficial de Idiomas de mi pueblo. No tenía ni idea de qué iba, pero no tardé mucho en darme cuenta de que se iba a convertir en uno de mis libros de cabecera. Aunque no se trató sólo de eso. Me enamoré de Holden Caulfield. No en sentido figurado, sino literal y es muy posible que, si a día de hoy sigo soltera, sea porque nunca he conocido a nadie ni remotamente parecido a él (algunas buscan al príncipe azul, otras aspiramos a algo mucho más difícil de encontrar).
Años después, otro amigo distinto al que hacía referencia al comienzo de este escrito, me dijo que había estudios que defendían que los fans de "El guardián entre el centeno" somos unos psicópatas. Le contesté que eso había oído, pero pensé que los auténticos psicópatas son todos aquéllos a los que esta maravillosa novela deja indiferentes.
Un tiempo después vi este increíble documental, que trataba de dilucidar las razones que llevaron a Salinger a alejarse del mundanal ruido, rechazando las luces de unos focos que nunca había buscado, y a pasarse el resto de su vida escribiendo obras que aún no han visto la luz. Supuestamente, el neoyorquino consideraba que el mundo aún no estaba preparado para asimilar sus escritos, si bien dejó instrucciones para publicar sus trabajos inéditos entre 2015 y 2020. Aún estoy esperando. ¿Es cierto o se trata tan sólo de un truco publicitario de Salerno? No tengo ni idea, pero es hermoso pensar que existe realmente ese legado y que, algún día, todos los psicópatas del mundo podremos disfrutar de él.
Pero, incluso aunque así sea, la pregunta volverá a surgir en el futuro, cuando ya no quede ni una sola palabra de Salinger oculta entre las sombras, cuando ya sepamos todo lo que podamos llegar a saber sobre Holden y la familia de cristal, cuando se apague el eco de la leyenda y sólo podamos alimentarnos de datos contrastados: "Y ahora, ¿qué vamos a hacer?"